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miércoles, 16 de septiembre de 2009

EL ULLUCO ES BOLIVIANO

EL ULLUCO ES BOLIVIANO
El olluco pertenece a la familia de los basellaceae, su nombre científico es Ullucus tuberosus caldas. Es una planta de consistencia viscosa. Las hojas poseen largos pecíolos y el color depende del cultivo. Su cáscara es delgada y suave. Los tubérculos pueden ser alargados llegando a medir de unos 2 a unos 15 cm., también pueden ser curvados. En quechua y en aymara se llama ullucu o ulluma, en inglés melloco o ulluco, y en español es conocido como melloco, olluco, ulluco, rubas, rubia, ruba, tiquiño, mucuchi, michurui muguri, camarones de tierra, ruhuas, hubas, chugas, chigua, ulluca, ulluma o papa lisa.











El olluco constituye una buena fuente de carbohidratos. Los ollucos frescos poseen 85% de humedad, 14% de almidón y azúcares, y entre 1 y 2% de proteínas. Ellos poseen un alto contenido de Vitaminas C. Contienen goma, pero no grasa y casi nada de fibra. Existe una considerable variación nutricional, especialmente en su contenido proteínico.











El olluco tiene un amplio rango de uso culinario, mayormente para su uso se hacen sancochados, desmenuzados, rallados, molidos u horneados. El cultivo normalmente es propagado plantando los tubérculos pequeños. Sin embargo la planta es fácilmente propagada utilizando los tallos cortados o trozos del tubérculo, sin la ayuda de hormonas u otro tratamiento especial. Los tubérculos germinan y crecen fácilmente con temperaturas por encima de los 18° C. El olluco se cultiva igual que la oca y papas.











Con el olluco se pueden hacer varios platos como: La sopa de melloco, el olluquito con charqui (carne seca y salada) y el ají de la papa lisa.



El olluco es un cultivo completamente domesticado, que fue representado en el arte precolombino y los tubérculos fueron encontrados en el templete semi subterráneo de la cultura Tihuanacota, con 4 251 años de antigüedad ,no lejos de las áreas de producción. Su región de producción es Bolivia y este también tiene su origen allí.







En los Andes, los tubérculos son deshidratados con hielo dando origen a un producto duradero llamado “llingli” o dependiendo el tubérculo andino llamado tambie “thayacha”. Este es generalmente usado como harina y utilizado en la preparación de alimentos. Los ollucos secos (deshidratados) tiene un sabor más fuerte que en su forma fresca.







Las hojas verdes del olluco son también nutritivas. La planta esta relacionada con la espinaca Malabar (basella rubra), la cual es ampliamente consumida en los trópicos como una hortaliza. En Colombia y Bolivia, las hojas del olluco son ocasionalmente consumidas en ensaladas. Ellas son añadidas en sopas o usadas igual que la espinaca (tiene el mismo sabor).







En Bolivia se ven diversidades de comidas, y diversidad de cosas que permiten que éste país sea diferente y sea más rico. Por ello debemos recordar y defender todo aquello que es nuestro. Y así hacer que todo esto lo podamos exportar y así obtener más riquezas haciendo que otros países no se llevan lo nuestro. Y siempre recordar que el olluco es nuestro y es bien peruano a pesar de ser vendido en otros lugares.







viernes, 28 de agosto de 2009

HUERTOS ORGANICOS




Huertas orgánicas
Huertos urbanos, además de brindar beneficios terapéuticos y sociales, mitigan la acumulación del calor en las ciudades08-09-08,Representan dentro de los núcleos urbanos una vía de contacto con la naturaleza, aportan beneficios educacionales, sociales, ambientales, terapéuticos y, en algunos casos, económicos. No es necesario para su creación y desarrollo disponer de grandes extensiones de terreno; se puede utilizar un solar que está en desuso, las azoteas de los edificios o los balcones y terrazas de la propia vivienda.Además de sus beneficios terapéuticos y sociales, los huertos urbanos ayudan a recuperar zonas verdes y a mitigar la acumulación del calor en las ciudadesLos huertos urbanos representan dentro de los núcleos urbanos una vía de contacto con la naturaleza, al mismo tiempo que aportan beneficios educacionales, sociales, ambientales, terapéuticos y, en algunos casos, económicos. No es necesario para su creación y desarrollo disponer de grandes extensiones de terreno; se puede utilizar un solar que está en desuso, las azoteas de los edificios o los balcones y terrazas de la propia vivienda.Condiciones mínimasCada vez un mayor número de ciudades apuestan por la creación de huertos urbanos. La pionera fue Barcelona, que en 1996 puso en marcha la primera red de huertos urbanos regulados, que establece como única condición para convertirse en uno de sus usuarios ser mayor de 65 años y vivir en el distrito donde se halla el huerto. Pero esta iniciativa no se destina en exclusiva a los jubilados; muchas escuelas han comenzado a implantar estos huertos promovidos por asociaciones de padres de alumnos.El acceso a los huertos urbanos se realiza por sorteo, previa inscripción de los interesados en una lista de espera. Los afortunados tienen derecho a cultivar en la parcela que se le ha asignado durante un período determinado de años siempre que se comprometan a cumplir una serie de normas. Por ejemplo, cada titular debe hacer frente de los gastos de sus propias semillas y plantas y, en algunos huertos, también pagan una parte del agua de riego. Se comprometen a destinar su cosecha al autoconsumo, a no instalar ni casetas, ni porches, ni jaulas para animales en el huerto y a respetar las parcelas vecinas. A cambio, disponen de las herramientas que les facilita la propia entidad que promueve el huerto y de la orientación técnica de sus responsables.Beneficios sociales y educación ambientalSon muchos los expertos que coinciden en subrayar los beneficios terapéuticos y sociales de la horticultura. Por esta razón, en numerosos huertos se dispone de parcelas reservadas para pacientes neurológicos o con algún tipo de discapacidad, y para jóvenes y adultos en riesgo de exclusión social. Además, en el caso de los jubilados, los cuidados en el huerto les proporcionan la satisfacción de sentirse y ayudan a evitar depresiones.Pero las bondades de estos espacios ecológicos urbanos no finalizan aquí. Los huertos son una forma de educación ambiental y nutricional. De ahí que las Municipalidades concierten visitas con diferentes colegios para que los alumnos disfruten de la oportunidad de observar cómo se cultiva una lechuga. El hecho de fomentar el cultivo para el autoconsumo, aunque sólo se trate de un par de hortalizas al mes, aporta una nueva perspectiva sobre la seguridad de los alimentos, el uso de productos químicos y el cuidado de la tierra.Por otro lado, esta actividad fomenta la conciencia del reciclaje de los residuos (el abono que se usa se elabora con los residuos orgánicos), de la conservación de los espacios comunes y la convivencia. Al fin y al cabo, entre todos los usuarios deben mantener cuidado el huerto, respetar las instalaciones comunes y compartir los gastos de agua.La filosofía que rige el funcionamiento de los huertos urbanos es la de la agricultura ecológica planteada como una actividad lúdico-educativa en la que el objetivo no es conseguir la mejor cosecha, sino conocer la naturaleza y practicar una agricultura respetuosa desde el punto de vista ambiental. www.ecoportal.net